Encuentro muchas veces en el ámbito de las artes plásticas contemporáneas, complejos cuestionamientos por parte de los artistas: qué estilo tengo, con qué material me identifico, cúales son los temas de los que debo hablar, qué es lo que me hace ser artista contemporáneo. Viendo la obra de Asunción Molinos, observo todas las respuestas con suma naturalidad.Ella, retrata lo que le rodea, lo que le hace ser quien es, pero no desde el punto de vista del documental realista, sino desde un punto de vista personal dirigido a provocar reacciones en el espectador.
Vivimos un momento social complicado, en el que el artista, queriendo hacerse cargo de esa complejidad se enreda en una maraña de información que resulta dificil salir airoso. De ahí que las obras de Asunción Molinos me resulten curiosas de analizar.De primeras, son muy simples, muy fáciles, sin embargo, enseguida resuelves que te da una porción de algo que va mucho más allá. Por ejemplo, en sus obras, ella parte del ámbito rural, concretando podríamos decir que “Banco” trata de lo lúdico, “Chozos” de los social, y “ Manifestación para agricultores” tendría un enfoque político, y sin embargo, en las tres podríamos hablar de las consecuencias de la Globalización.

Montaña de la Horra